Un trago de absenta
Los escritores franceses del siglo XIX, bebían absenta, y yo la bebo en minimas cantidades, la absenta baja por la garganta, y en ese momento arde, el infierno en tu interior. El trago de absenta, permanece durante poco tiempo en la boca, un rato después hace que nuestra cadera baile.
yo con la absenta escribo mejor.
